lunes, 20 de mayo de 2013

Condenados: Corrupción

Hay algo que no he explicado aún de Condenados, y es el papel que juegan los personajes en el mundo. ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? ¿Qué quieren? ¿Qué les hace especiales? Ellos son los Condenados, y a eso se responde en este breve párrafo de la ambientación:
Pero he oído cosas más extrañas. Dicen que hay algunos de los nuestros que son capaces de hacerles frente a los otros, pero que para hacerlo han tenido que vender su alma a los demonios. A los que aceptan el trato los llaman los Condenados.
He oído historias sobre ancianas que pueden ayudarte a invocar a esos demonios, que algunos aguardan en ciertos cruces de caminos, de gente que los ha encontrado  después de perderlo todo. Esos demonios – si acaso lo son – le ofrecen un trato a cualquiera que esté dispuesto a aceptarlo, no importa cuál sea su causa, siempre que no sea la de los otros. El precio a cambio siempre es el mismo: tu alma.
Parecen más cuentos para asustar a los niños que otra cosa, pero visto lo visto, no parece un mal trato. Es decir, ¿de qué te sirve tu alma si todo ha terminado? Como si pudieras plantarte delante del Gran Tipo y decirle, “¡Eh! mi alma es tan buena como la de los demás, no es justo”. Los que seguimos aquí ya hemos perdido esa partida y solo nos queda resistir, luchar por sobrevivir y proteger lo poco que nos queda en este mundo.
Según un tipo al que compré unos repuestos para el contador Geiger del salpicadero, esos demonios existen y son más fuertes en las ciudades, donde ocupan ahora las posiciones de poder en el Gobierno – ¿o ya estaban allí cuando todo empezó? – y el Ejército, en el que muchos aceptan convertirse en Condenados.  Parece ser que allí es un secreto a voces y es gracias a ellos por lo que hemos conseguido resistir. Yo no sé si es verdad o no, y tengo cosas mejores que hacer que jugarme el culo para averiguarlo.  Aquel tipo venía de Nueva York, quizás allí puedas encontrar más respuestas si acaso te interesa.
Y ahora viene la cuestión de llevar esto al sistema y la ficha de personaje. Para ello he utilizado un planteamiento similar al que comenté en este artículo de Fanzine Rolero sobre las mecánicas de corrupción, pensadas para llevar al Sistema XD6 tres ambientaciones clásicas del roleo. Así que a la creación habitual de un personaje con el Sistema XD6, le he añadido lo siguiente:
Un Condenado es una persona que ha perdido casi todo y que ha vendido su alma a los demonios para defender lo último que le importa en este mundo. Para crear un Condenado, rellena los huecos en una ficha como la que aparece en la página junto a estas palabras. Al hacerlo, presta atención sobre todo a los apartados señalados como Rasgo Abismal e Impulso Humano. El primero designa una característica especial, de carácter manifiestamente sobrenatural, que los demonios te han concedido a cambio de tu alma. Puede ser cualquier cosa que se te ocurra y tenga sentido. El segundo representa lo que te motivó a aceptar el trato, aquello que te impulsa a continuar oponiéndote a las huestes divinas y sin lo cual tu vida ya no tendría sentido.

Y para empezar a cerrar el asunto, hay que convertir la corrupción en algo atractivo, hay que darle más significado en el sistema al Rasgo Abismal y el Impulso Humano. Siguen siendo Rasgos y funcionan a todos los efectos de la misma forma, pero introducimos la Condenación que mide al mismo tiempo el poder y la... bueno, condenación del personaje. Debe seducir, debes querer que su valor sea alto: 
La Condenación representa la reserva espiritual y anímica del personaje. Cada vez que el personaje utilice su Rasgo Abismal, ganará un Punto de Condenación si obtiene dos o más éxitos en la tirada. Cada vez que utilice su Impulso Humano, perderá un Punto de Condenación si obtiene dos o más éxitos en la tirada. Cuando el personaje acumula 2, 6 o 9 Puntos de Condenación, obtiene un dado adicional que puede utilizar cuando hace una tirada con su Rasgo Abismal. Esto viene indicado por un cuadrado en la escala de Condenación.
Por otra parte, cada vez que el Rasgo Abismal sufre daño, la puntuación de Condenación del Personaje se reduce a razón de un punto por cada daño sufrido. Cada vez que el Impulso Humano del personaje sufre daño, la puntuación de Condenación del Personaje sube a razón de un punto por cada daño sufrido.
Y ahora solo queda cerrar el asunto haciendo que la condenación se convierta en un riesgo para el jugador. Debe saber y recordar en todo momento que hay algo más que sus mera subsistencia en juego, eso se traslada al sistema de la siguiente forma:
Aunque siempre es posible que un personaje muera como resultado de un conflicto, deberías plantearte seriamente que eso no es lo que se espera de él en Condenación. Su historia debería significar algo, aunque una muerte miserable también puede estar cargada de significado. También puedes retirar a un personaje bajo las siguientes circunstancias:
  • Sucumbir (Impulso Humano reducido a  0d): Aquello que ataba al personaje a este mundo ha desaparecido, muerto o se ha revelado falso o insignificante para él. Decidid una manera de narrar su muerte o desaparición de una forma satisfactoria.
  • Corromperse (Condenación 10+): El personaje ha dejado de ser humano, real o metafóricamente. Aquello que tanto luchó por preservar y por lo que vendió su alma ha dejado de importarle. Puede que deje abandonado a su suerte aquello que intentó preservar o incluso que acabe destruyéndolo junto con su humanidad. Decidid una manera de narrar su muerte o desaparición de una forma satisfactoria.
  • Redimirse (Condenación 0): El personaje consigue ganar de nuevo su alma. Quizás nunca la perdió del todo. Puede que en el camino haya conseguido salvar definitivamente aquello que quería proteger y, al menos, desaparecerá del juego en paz consigo mismo. Sí, esto es lo más parecido a una victoria a lo que puede aspirar un Condenado.