jueves, 2 de mayo de 2013

Reiniciando

Allá por el 2004 llevaba un par de años sin jugar a rol a causa de los estudios y había mucho mono de echar una partida. Estaba en el último año de carrera y enrolé a un par de compañeros de clase que nunca antes habían jugado para formar un grupo junto con mi novia y nos lanzamos a jugar. Desempolvé mis manuales de AD&D (el de Zinco) y empezamos una campaña. La cosa tuvo bastante éxito y la campaña duró más de tres años. ¿Por qué elegí AD&D? Podría dar mil y una razones, pero si he de ser sincero fue porqué era mi juego de cabecera de toda la vida.

Acordándome de esto el otro día, me pregunté qué juego de rol utilizaría a día de hoy si tuviera que volver a iniciar a alguien en los juegos de rol. Y de paso, me pregunté si elegir un juego u otro es algo que se hace más en función de los gustos y costumbres de cada cual que de las supuestas bondades del juego. Fríamente pensado, tanto me habría dado usar en su momento Runequest, Rolemaster o D&D 3.5. Son juegos cortados todos más o menos por la misma tijera conceptual: resolución de acciones. Pero claro, fríamente pensado ahora. Entonces no.


Y a renglón seguido me pregunté cuál sería mi percepción de lo que es ideal para iniciar a un nuevo jugador si hubiera empezado a jugar, no sé, con My Life with MasterDonjon o Lady Blackbird. Pero claro, hacer eso sería el mismo ejercicio que pide el Gobierno cuando nos dice lo mal que nos iría a estas alturas si no aplicaran sus políticas (de mierda, todo sea dicho). Como no podemos comprobarlo y lo más que podemos hacer son hipótesis, pues ya pueden los tertulianos empezar a discutir que si sí o que si no, y a nosotros nos toca jodernos.

La cuestión es que me quedo con la duda porque, por mucho que intente cambiar el chip y hacer piruetas mentales, no puedo "reiniciarme": soy el que soy, entre otras cosas, por lo que he hecho para llegar hasta aquí. Puedo, a lo sumo, regalarme una suspensión de mi propio escepticismo e intentar ver cada nuevo juego  desde el punto de vista de su creador, que no es poca cosa. También puedo buscar una persona que haya empezado con juegos de la nueva escuela y luego haya probado los de la vieja y charlar con ella tomando un café, o dos. o tres. Pago yo. Si es el caso de alguno de vosotros, consideradlo una invitación en firme.

Pero también puedo hacer otra cosa, aunque solo sea por mera curiosidad científica: La próxima que inicie a una persona en los juegos de rol, será con un juego no tradicional. Cuando llegue ese momento, solo hay dos cosas que tendré en cuenta a la hora de elegir juego. La primera es que nos permita estar jugando en menos de quince minutos. Si en este vertiginoso mundo tenemos que pasar media tarde haciendo una ficha para probar algo, seguramente prefiramos encender la consola. La segunda es que la temática interese a los jugadores con los que vaya a compartir la experiencia. No importa si elijo Aventuras en La Marca del Este, D&D 4E o Dungeon World; si a la gente a la que quiero iniciar no les atrae la temática medieval fantástica, la estaré cagando.