jueves, 5 de septiembre de 2013

Brutalidad inherente

Leído aquí gracias a +Jan Cantor:
Lo que digo es que hay pocas diferencias entre la OSR y los juegos indie. Quizás uno sea un poco más brutal, en el que los jugadores aceptan esa brutalidad inherente y el otro más enfocado en la supervivencia para que los mismos personajes puedan progresar a lo largo de la historia. Ninguno es mejor que el otro, y cada uno puede ser ligeramente modificado para cambiar el punto del eje supervivencia-brutalidad en que se asienta.
Aunque no estoy completamente de acuerdo con ese fragmento, que podéis ampliar y contextualizar siguiendo el enlace anterior, lo de "ninguno es mejor que otro" resume buena parte de mi postura a día de hoy respecto a los juegos de rol. No odio la OSR ni rechazo el papel que ha jugado a la hora de configurar el hobby tal y como hoy lo entendemos. Tanto es así que estoy deseando que mi pareja se anime a dirigirnos las aventuras del Dungeon & Dragons de Borrás que rescató hace un par de semanas de casa de sus padres.


Lo que pasa es que no es el estilo de juego que más me apetece. Al menos no para dirigirlo. La mera idea me aburre. Quizás sea porque estuve dirigiendo una campaña de Advanced Dungeons & Dragons hasta el año 2009 que la old school no me parece tan old y hace tan poco tiempo que deje de jugarlo que su rennaisance es para mí más un return. Un poco en línea con lo que comentaba +Carlos de la Cruz, en su entrada de esta mañana: que quiero cambiar de menú y punto.

Pero, por otra parte, no tengo ningún problema en sentarme al lado de la pantalla que tiene la ilustración del dragón y comprar tres antorchas, yesca y pedernal, quince metros de cuerda de seda y piquetas. Para una vez que alguien cocina para mí, una comida gratis es una comida gratis. Eso sí, si empezamos a nivel 1 me hago un guerrero, que todavía recuerdo cómo se las gastan con los pobres magos el jueguecito de marras y su "brutalidad inherente".