lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Hemos llegado ya?

Pues sí, por desgracia.

Hoy se me han terminado las vacaciones, como a muchos. Bueno, ayer, pero para el caso es lo mismo. Sin embargo es la primera vez desde hace tres años que volver al trabajo me deja tan buen sabor de boca, quizás porque es la primera vez en tres años que tengo algo que puedo llamar de verdad vacaciones y que no implican un estrés permanente de aviones, aeropuertos y correos electrónicos. Incluso he conseguido alcanzar ese puntito genial en el que tienes que pararte a pensar dos segundos para saber qué día de la semana que es.

Pero también me han dejado buen sabor de boca porque nuestro grupo de juego ha conseguido organizarse para arrancar dos campañas: una de Dragon Age y otra de El Anillo Único. No es que sea tan difícil cuando cuentas con aventuras oficiales, pero los que tengáis ya una edad sabréis que hasta eso se puede complicar cuando tienes que compaginarlo con las obligaciones de la vida adulta. Ahora viene la otra parte: mantenerlas con buena salud durante largo invierno. Pero lo complicado, que es decidirse a ponerlas en marcha, ya está hecho.

Al hilo de lo anterior, he aprovechado para destripar un poco los números del sistema de juego de El Anillo Único, cosa de la que escribiré algo en unos días, en cuento acabe de tomar contacto con la rutina y organice mis notas. También he sacado algo de tiempo para ir terminando la revisión de Wizardz & Warriorz, que anda atascada en un limbo a medio camino entre la corrección de erratas y la prueba de imprenta, pero no creo que pase de este mes antes de que saque una versión digital para descargar.

En fin. Espero que el verano os haya tratado también bien a vosotros. Me consta que algunos habéis estado haciendo lo propio jugando y jornadeando. A ver si el año que viene encuentro hueco y puedo redondear el descanso saliendo de jornadas. Mientras tanto...