viernes, 20 de diciembre de 2013

The Future of Storytelling: Chapter 8

La octava y última sesión del curso online The Future of Storytelling ha dado para poco más que cerrar el tema de la narración transmedia de la sesión anterior, poner un par de ejemplos más y, a través de ellos, añadir unos últimos comentarios referidos a la importancia de la colaboración, el papel de la tecnología y perspectivas en el futuro de la narración. 

Pero, aunque hay un par de cosas que merecería la pena comentar en más profundidad, he decidido anotarlas para el desarrollo de futuros proyectos y dejar mi reflexión de hoy para hablar del futuro de los juegos de rol. O mejor dicho, del presente visto desde hace diez años, que es un ejercicio mucho más sencillo pero del que también se puede aprender bastante.

Lo primero que sentí cuando me propuse hacer este ejercicio fueron recelos porque me temía encontrarme un panorama bastante poco halagüeño. No en vano nuestro querido país es mayoritariamente refractario a los cambios y tiene siglos de experiencia en eso de ir a la cola de todo, así que temía encontrarme con que esto de la nueva ola de diseño fuera un espejismo restringido a la rolesfera.

Pensándolo un poco, los cambios han ido calando poco a poco. Sin ir más lejos tenemos una editorial como ConBarba que, en sus aproximadamente tres años de vida, ha publicado juegos como Polaris, Apocalypse World o No te Duermas, que hace años era impensable ver en las estanterías y se ha convertido en cuestión de unos años en una referencia en cuanto a juegos innovadores se refiere

Mejor aún, editoriales que cuentan con un catálogo que podría considerarse mayoritariamente tradicional como Edge Entertainment han apostado por publicar juegos rompedores como Fiasco o Tejemanejes. Y, más recientemente, Nosolorol nos anunciaba que iban a publicar Do: Peregrinos del Templo Volador mientras Holocubierta hacía lo propio con Mouse Guard.

Pero quizás lo más importante es que toda esa innovación no se limita a juegos más o menos gafapásticos. En muchos juegos recientes como Dragon Age, El Anillo Único o Star Wars: Al Filo del Imperio, se nota un esfuerzo por no hacer lo mismo de siempre y darle una vuelta de tuerca a algunos conceptos que creíamos bien asentados. Y eso por no hablar de la sorprendente normalización de FATE, que ha pasado de marcianada a juego de cabecera de muchos en cuestión de unos años.

Los clásicos siguen triunfando, eso es seguro. No hay más que ver cómo se pone el personal cuando anuncian una nueva edición de La Llamada de Cthulhu. Pero ya no percibo esa hegemonía tan clara ni dentro ni fuera de internet. Soplan vientos de cambio y eso es bueno. Quizás eche de menos algún producto más rompedor Made in Spain, pero confío en que todo llegará.

Resumiendo, mi conclusión en todo esto es que el futuro de los juegos de rol es ahora. La innovación no es una cosa que ocurre de ayer para hoy. Es más bien un proceso paulatino en el que las buenas ideas van permeando lentamente para luego normalizarse y pasar a formar parte del canon. Y mientras eso está sucediendo, están surgiendo otras ideas nuevas. Es una ascenso, no un salto. Y hay que caminar para subir.

En fin. Poco más me queda que decir, salvo desearos una Feliz Navidad y que lo paséis bien estos días tanto si tenéis tiempo para descansar como si no. Por mi parte voy a echar el cierre en el blog hasta Enero e intentaré jugar todo lo que pueda. Así que... ¡Hasta el año de que viene!