lunes, 6 de octubre de 2014

Relatos de los Hobbits

Para celebrar el inicio del nuevo curso el otro día salí y a comprarme Relatos de los Hobbits, el último suplemento para El Anillo Único de Devir. Aunque bueno, llamarlo suplemento no es muy acertado, ya que no está precisamente pensado para usarse con el juego de rol: ni necesitas de El Anillo Único para jugarlo, ni le sacarás mucho provecho usándolo en conjunción con él. Así que no, no es un suplemento en absoluto. Es más un producto de la misma línea comercial y ya está.


Se trata de un juego de mesa completamente independiente al que, eso sí, le han buscado un poco las vueltas para que lo puedas usar también con el juego de rol, con el que no guarda más relación que la ambientación a la que hacen referencia sus componentes. Eso sí, me ha gustado la idea de transportarlo al juego de rol usando las cartas como generadores de peligros durante los viajes y me han entrado ganas de volver a meterle mano a Wizardz & Warriorz, que lo tengo muy abandonado.

No obstante, me parece una buena idea: es un producto sencillo, colorido y un ejemplo digno de experiencia transmedia. Es cierto que, como suele pasar con los juegos de rol, la manzana no ha caído demasiado lejos del árbol. Tampoco son los primeros a los que se les ocurre hacer algo así, pero no por eso es mala idea. De hecho, mucho han tardado en hacerlo teniendo en cuenta el tirón de las películas de El Hobbit.


Y bueno, a estas alturas ya sabréis de lo que va si habéis leído alguna reseña por ahí: hobbits que se sientan alrededor de la mesa de una taberna para contar historias. Algo al estilo de Érase una vez..., Sí, Señor Oscuro o incluso Las Extraordinarias Aventuras del Barón de Munchausen. Explicado grosso modo, narras una historia en función de las cartas de aventura que te han tocado en la mano y los demás pueden intentar interrumpirte si los símbolos de sus cartas de peligro de que disponen coinciden con los de las cartas que vas mostrando.

Como ayer se torció un poco la agenda, echamos un rato probándolo y la verdad es que nos dejó muy buen sabor de boca. Aunque al principio puede parecer que tiene un arranque muy en frío, sobre todo para los menos acostumbrados a improvisar, las cartas son suficientemente inspiradoras y cuando le coges el tranquillo se vuelve muy ágil. Si queréis ver qué pinta tiene una partida, pues aquí tenéis un vídeo. Eso sí, en inglés. Pero os servirá para haceros una idea.